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2 DE AGOSTO DE 2019
Salida de un grupo de jubilados
al Museo Histórico Nacional
 
 

El viernes 26 de julio, un grupo de jubilados, previa inscripción, partimos en una cómoda combi hacia el Museo Histórico Nacional, ubicado en el Parque Lezama.

La idea de la visita partió del doctor Edgardo Fendrik nos pusimos a trabajar en el tema y así llegamos al Museo Histórico Nacional que se encuentra en el Parque Lezama, en el corazón del barrio de San Telmo.

Recorrer este museo es realizar un viaje en el tiempo para conocer la historia del país. Una forma de sentir en persona a través de los objetos históricos los procesos que vivió el país desde la independencia, desde la semana de mayo de 1810. Ya que el Museo Histórico Nacional está íntegramente dedicado a la historia argentina.

Ubicado en el lugar donde Pedro de Mendoza fundó Buenos Aires,la antigua casa que alberga al Museo fue construida a principios del siglo XIX. A mediados del siglo la finca fue adquirida y ampliada por José Gregorio Lezama que decidió construir un parque privado y una residencia con los últimos lujos de la época. Sin embargo, una vez fallecido, su esposa consideró que lo mejor sería vender esos terrenos al gobierno de la ciudad, con la condición de que sirvieran como espacios públicos. Es por eso que desde principios del 1900 el parque fue nombrado en homenaje al otrora propietario y su mansión fue remodelada para servir como museo.Ubicado en el punto más alto del hoy Parque Lezama, el MHN es un reflejo perfecto de la arquitectura antigua. Los jardines de su entrada se conservan impecables y allí descansan numerosas figuras de hierro y de bronce, tales como viejas campanas y cañones de batalla. También se mantiene idéntica la Puerta de los Leones, cuya finalidad es conectar dichos jardines con los alrededores del parque. La mansión se transformó en Museo municipal en 1889. En 1922, se convirtió oficialmente en el Museo Histórico Nacional y en 1997, la sede del museo, sita en la Calle Defensa 1652, fue declarada Monumento Histórico Nacional.

A través de la preservación y la exhibición de objetos históricos, piezas de arte, símbolos patrios, mobiliario y documentos, el Museo Histórico Nacional promueve la reflexión sobre la identidad de los argentinos y sobre los múltiples procesos históricos que condujeron a la formación del país. Propone un recorrido por las culturas de los pueblos originarios, la época de la conquista y el establecimiento del orden colonial, la Revolución de Mayo, la sociedad porteña en 1810 y el cruce de los Andes, entre otros episodios destacados de la historia argentina.

Así, por ejemplo, se exhibe la histórica bandera que en 1812 acompañó a Manuel Belgrano en las batallas del Alto Perú, y que muchos años después fue encontrada detrás de un cuadro en una parroquia de Macha, Bolivia. Había sido escondida por el ejército de Belgrano para preservarla de los enemigos -junto a otra blanca con una franja celeste denominada Bandera de Sucre- y fue encontrada por un párroco mientras limpiaba su capilla. En 1896, el gobierno boliviano cedió la Bandera de Macha al Museo Histórico Nacional argentino, donde se exhibe desde entonces.

Desde el 25 de mayo de 2015 el Museo Histórico Nacional guarda y exhibe el Sable corvo del General San Martín, otra de las piezas de enorme valor histórico, considerado un símbolo de la emancipación sudamericana ya que acompañó al Libertador en las luchas por la independencia. Sin lugar a dudas una de las reliquias históricas más importantes de la historia argentina. El sable de San Martín se puede apreciar en una sala especial, custodiado en forma permanente por un integrante del cuerpo de granaderos, en la misma sala se encuentran otros sables y armas de personas que lucharon por la independencia del país.

Entre las colecciones de pintura, se destacan los óleos del pintor Cándido López, que tienen un gran valor artístico y testimonial porque registran las batallas de la Guerra de la Triple Alianza de la que el artista también participó como soldado.

El acervo se completa con diversos documentos, pinturas y objetos históricos entre los que se destacan una cigarrera que perteneció a Mariano Moreno, un escudo nacional pintado sobre hierro, que estaba en el portal de la Asamblea del Año XIII, entre otros.

El Licenciado Miguel José Ruffo nos explicó con lujo de detalles sobre todo la pintura expuesta en el museo, y gracias a su relato logramos aprender los implícitos de las obras. Respondió con gusto nuestras preguntas acrecentando nuestros conocimientos.

El Doctor del Argerich, David Brodschi comentó “no sé cómo estando más de cincuenta años en el hospital a tan pocas cuadras nunca vine a este museo. Gracias por darme esta oportunidad”.

Para todos los que recorrimos las distintas salas del museo fue una gran experiencia porque una cosa es leer la historia de los libros; y otra muy distinta es poder imaginar a un personaje histórico a través de un objeto. Es como si la Historia de los libros se volviese tangible de alguna forma y eso fue lo que vivimos.

Subcomisión de Médicos Jubilados.