EDITORIAL Imprimir E-mail


Elecciones en la AMM

Una vez más ganamos los médicos

Por el Dr. Jorge E. Gilardi


La elección del 3 de agosto fue, indudablemente, un punto de inflexión en la vida institucional de nuestra asociación. Sustento esta afirmación desde una mirada que no admite dejar de lado los aspectos esenciales de lo que significa la grandiosa posibilidad de que los médicos tengamos la herramienta del voto para decidir quiénes gestionarán la AMM por cada nuevo período.

Debo recalcar que las situaciones atípicas que tuvieron lugar en esta última instancia electoral, de las que todos tenemos conocimiento, dieron a esta elección una característica distinta y es por eso que la valoración que hago de los colegas por seguir apoyando a la AMM es aún más inmensa. Verdaderamente, renueva las fuerzas ver el apoyo de los médicos a lo que, en definitiva, es el resultado de un arduo trabajo. Se trata de un proyecto dinámico, que sabe aggiornarse y adaptarse a las necesidades del médico y del hospital público, que está siempre presente sostenido por ese sólido trípode al que hacemos permanentemente referencia: la defensa de las CyMAT del equipo de salud; la protección de la salud pública equitativa, solidaria y de libre accesibilidad; y la mejor calidad de atención al paciente, resultado de la suma de los dos factores anteriores.

Seguramente esto ya se escuchó, seguramente gran parte de estas palabras ya figuran en otros editoriales. La razón es la importancia de remarcar estos aspectos tan fundamentales que hacen a nuestra práctica médica y gremial, aspectos que dejan en evidencia quiénes están capacitados para ejercer esta tarea, y quiénes no. La diferencia radica en cómo se lleva a la práctica la teoría. Con un mínimo esfuerzo, todos somos capaces de hablar; la mayoría podría dar un discurso. La seguridad en nuestra capacidad para estar al frente de una institución como la AMM nace de años de experiencia, sumados a un conocimiento cabal de la situación con la que estamos lidiando, del sistema de salud como solo un médico puede saberlo, y de los pasos que deben darse para acercarnos a la meta de un sistema en que la práctica de la medicina pueda llevarse a cabo satisfactoriamente, con la consecuencia lógica de una satisfactoria atención de las necesidades de la salud de la población.

La idoneidad de la AMM para enfrentar los desafíos que presenta el actual panorama de la salud en la ciudad de Buenos Aires no deriva únicamente de la esencia de nuestros valores institucionales, desde siempre innegociables, sino de la capacidad de comprender y adaptarse a las variaciones de paradigma que presentan nuestro sistema, la atención de la salud y la enfermedad y, por lo tanto, las necesidades del colega. El pasado habla por sí mismo: cuando necesitamos una carrera profesional o un convenio colectivo de trabajo, conseguimos concretarlos; cuando se instaló la industria del juicio de la mala praxis, fuimos los primeros en la defensa del equipo de salud; cuando había que hacer paritarias propias, les dimos fuerza de ley; cuando hubo que pensar una obra social, logramos la libre elección. De la misma manera, si de capacitación se habla, allí está nuestro instituto a la vanguardia de los mejores; cada vez que el flagelo de la violencia nos atacó, fuimos nosotros quienes estuvimos siempre acompañando a los agredidos.

Podríamos seguir, ya que hay muchos más logros, muchos más hechos concretos que avalan nuestra continuidad, pero no es esto lo que nos preocupa en este momento. No es una foto sonriente a lo que apuntamos. El resultado de la elección, entre otras cosas, nos dice que supimos construir confianza. Y es con el compromiso renovado y la vista puesta en el presente y el futuro de los médicos que queremos honrar esta confianza. Con gran entusiasmo, continuamos trabajando para llevar adelante el legado de nuestros predecesores, para cumplir con la tarea que nos encomendó cada voto: seguir conduciendo en equipo, con transparencia y con honestidad, la Asociación de Médicos Municipales. Una vez más, ganamos los médicos.