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Perfil y formación del médico del nuevo milenio

Por el Dr. Jorge E. Gilardi


El fin del siglo XX, que significó también un cruce de frontera en lo que a milenios refiere, fue transitado en plena crisis de los modelos preestablecidos. Los cambios en el marco socioeconómico fueron acompañados de transformaciones en casi todos los aspectos de la vida individual y en sociedad. Como institución, esta situación nos enfrenta aún inevitablemente a la siguiente pregunta: ¿cómo podemos acompañar estos cambios sin perder lo esencial que nos define en nuestro modelo médico de hoy?

En una era regida por el avance tecnológico, resulta fundamental poner énfasis en el carácter humano de nuestra profesión. Un médico es aquel profesional que practica la medicina e intenta recuperar la salud humana. Una máquina jamás reemplazará a una persona en nuestra labor, ya que solo otro ser humano puede ponerse en ese lugar y tener la empatía que otro ser humano enfermo necesita. Ese vínculo, esa comunicación, define el rol antropológico que el médico ocupa en nuestra sociedad, basado en la confianza en el saber que se le atribuye y el respeto mutuo entre colegas y pacientes.

Estos son valores que debemos preservar. La forma de hacerlo es transmitiéndolos a los jóvenes de este nuevo milenio que quieran ejercer la medicina. Por eso es fundamental cuidar desde el principio a quienes ingresan en el sistema: nuestros residentes y concurrentes.

Las residencias médicas surgieron en 1890 en el Hospital John Hopkins de Baltimore y se implementaron en la Argentina en 1951. Este sistema es una capacitación de posgrado en servicio, con actividades programadas y supervisadas. Se rige bajo la Ordenanza 40997/86 y sus modificatorias. En la actualidad, sin embargo, el método y el sistema han mostrado falencias, y se han alejado de las competencias que deben formar la identidad del médico del nuevo milenio.

En primer lugar, al considerarse una “beca de formación con dedicación exclusiva” provoca una confusión: los residentes no son reconocidos como colegas trabajadores de la salud y se vulneran así sus derechos como tales. La gran cantidad de horas semanales de trabajo y la excesiva cantidad de guardias, ocasionan que la privación del sueño y el aumento de la carga laboral traigan consecuencias francamente negativas. A esta situación interna se agrega la externa: la ruptura del tejido social, que genera condiciones de violencia en la práctica cotidiana y expone a los colegas menos experimentados a situaciones de violencia social, física y emocional. Esto dificulta enormemente la capacitación de aquellos en dicho ambiente de trabajo. En el pasado, el guardapolvo blanco nos protegía pero en la actualidad, tristemente, tenemos que actuar mancomunadamente para protegernos.

Como conclusión, las malas condiciones y medioambiente de trabajo, y la inercia o la falta de respuesta en la actualización de la capacitación a través de planes y programas que acompañen la dinámica propia de los cambios en medicina, resultan en que varias vacantes de residentes queden sin ser cubiertas anualmente. Esto lleva a que en la actualidad haya especialidades a las que deba llamarse críticas por falta de profesionales que se formen para ejercerlas.

Es hora de intensificar el reclamo sobre las condiciones y medioambiente de trabajo y la capacitación de los residentes y concurrentes en nuestros hospitales adecuándola a las necesidades actuales. Debemos acercar el conocimiento a esta era digital, ofrecerle a los colegas las clases y la bibliografía accesible en la red, además, de la práctica con simuladores, poniendo a disposición así nuevas formas de aprendizaje y la posibilidad de actualización constante.

Desde nuestra institución consideramos fundamental generar un diálogo intergeneracional donde el intercambio entre la crítica y la exigencia de los más jóvenes y el conocimiento y buen juicio de los profesionales más experimentados, genere una respuesta actualizada y fértil para un mejor trabajo en equipo, propio de las circunstancias de nuestro tiempo. En definitiva, se trata de acompañar el pasaje por esta etapa formativa de la profesión.

En la última paritaria conseguimos la semana de licencia para la prevención del estrés para los residentes. Es un tema absolutamente necesario para reforzar el concepto de cómo debe ir forjando el médico, a través de la residencia, la consideración del cuidado de su propia salud.

Quiero también destacar la importancia de hacer valer el diferencial que implica la capacitación sumada a la práctica clínica que dan los hospitales de la CABA. Es inaceptable que haya residencias privadas que se den solo en un aula o que existan títulos de especialistas que se otorguen sin que se hayan visto pacientes, o donde figure un paso por nuestros hospitales que nunca se dio. Por esto es necesario fiscalizar los convenios con los hospitales públicos de la ciudad y así jerarquizar de nuevo nuestro sistema de residencia. Debemos dar la bienvenida a los nuevos residentes desde un punto de vista gremial, capacitándolos y generando un perfil médico tal que para trabajar en el hospital se jerarquice su formación y tenga una plusvalía económica al momento de su inserción en el mercado.

Nuestra institución está atenta a las necesidades de nuestros residentes en la defensa gremial de sus CyMAT, en la prevención del riesgo legal de la praxis médica, en la licencia por estrés, en la permanente lucha por la mejora de su salario y en la inauguración de nuestro nuevo instituto inteligente líder en educación a distancia y aprendizaje, con la práctica de simuladores.

La clave de una actualización óptima es -como ya dijimos en otras palabras- el buen discernimiento de lo que quiere modificarse y de lo que vale la pena ser preservado. Una vez más , la AMM visualiza el futuro y brinda lo que nuestros colegas necesitan, sin perder los valores fundamentales que desde siempre han caracterizado a nuestra Institución y a nuestra profesión.

Queridos residentes y concurrentes, no olviden que cuando les dicen que el futuro es de ustedes, falta decirles algo más: el presente también.